Esta es la segunda parte de nuestro artículo sobre la carga cognitiva. En la primera aprendimos que la carga cognitiva es la cantidad de información que hay que retener en la memoria para resolver una tarea, aprender material nuevo o aprobar un examen. Si hay demasiada información, el cerebro no puede procesarla y el aprendizaje se vuelve ineficaz o incluso inútil. Ahora ya sabes cómo está organizada nuestra memoria y por qué ocurre esto. Así que es hora de averiguar cómo distribuir correctamente la carga cognitiva. ¿Cómo gestionarla y qué hacer para evitar la sobrecarga?
Guía para reducir la carga cognitiva externa
En realidad, basta con reducir sólo la carga cognitiva externa sin tener que hacer nada más con los otros tipos. Es decir, nos referimos a todo tipo de distracciones, incluida una forma de presentación demasiado enrevesada y la disposición incómoda de los materiales. Los ruidos extraños, la mala iluminación, el aire demasiado frío... todo ello también se refiere a la carga cognitiva externa. Por lo tanto, esto es lo que hay que cambiar. ¿Cómo hacerlo?
Paso 1. Crear un espacio lo más cómodo posible
Para aprender material nuevo con eficacia, es importante estar en un entorno que no sólo resulte familiar, sino también cómodo en todos los aspectos. Intenta eliminar o al menos minimizar la influencia de factores externos. Por ejemplo, es mejor hacer los deberes en una habitación con ventanas que den a un patio tranquilo que a una ruidosa autopista. Toma nota de lo que te distrae durante el proceso: el gato que juega con tus pies, voces estridentes detrás de la pared, la espalda agarrotada por la silla, ojos doloridos porque la lámpara parpadea constantemente, etc. Elimina estos factores en la medida de lo posible o limítalos durante un tiempo.
Paso 2. Utilizar varios canales de información a la vez
Para no sobrecargar la memoria, es necesario consumir nuevos conocimientos en pequeñas dosis, pero desde canales diferentes. De este modo, tu cerebro procesará los datos de formas distintas y recordarás más. Una opción excelente son los videotutoriales, en los que no sólo escuchas al presentador, sino que también ves visualmente lo que hace y cómo lo hace. Por otro lado, los podcasts, por ejemplo, son poco adecuados para el aprendizaje, ya que la información se aprende en un solo formato, el auditivo.
Es importante especificar que la información de los distintos canales debe, como mínimo, complementarse o, mejor aún, duplicarse por completo. La combinación de «información auditiva + textual» no da el mismo resultado que «auditiva + visual», porque durante la lectura ya reproducimos la información con ayuda de nuestra voz interior, es decir, la hablamos. Por esta razón, esta combinación no te dará la eficacia que necesitas, sino que incluso la reducirá aún más, porque te distraerá.
Paso 3. Evitar el exceso
Se refiere a demasiada información a la vez, o información demasiado compleja. Si te cuesta asimilar un material, por el contrario, no debes utilizar varios canales de percepción a la vez, al menos en la primera fase, cuando apenas te estás familiarizando con un tema. Es mejor añadir un canal adicional más adelante, para repasar y consolidar los conocimientos.
Además, es importante aprender a entender qué información es necesaria para memorizar y dominar el material, y qué información no está directamente relacionada con el tema y, por tanto, puede omitirse. Recuerda que la información innecesaria (sobre todo si es demasiado detallada) no facilitará el aprendizaje, sino todo lo contrario.
Paso 4. Resaltar lo más importante
Aunque el nuevo material parezca fácil, conviene resaltar los conceptos clave, las fechas, los títulos y otros elementos importantes de una conferencia, seminario web, taller o presentación. Para ello, utiliza rotuladores de colores, subraya o utiliza una colocación especial de información en el cuaderno, haz notas especiales y estúdialo por separado.
Si lees algún material en voz alta, puedes enfatizar el significado con tu voz, hacer pausas y resaltar lo necesario incluso con la ayuda de gestos. De este modo, el cerebro percibe mejor la información, aunque seas tú quien lo resalte.
Paso 5. Explicar todo lo que necesite aclaración
En la teoría de la carga cognitiva existe el llamado «efecto de adyacencia», que sugiere que la información adicional y explicativa debe colocarse junto al término, gráfico o cualquier otro elemento del texto que deba explicarse. Es decir, para reducir la carga cognitiva externa y obtener rápidamente datos de referencia, evita tener que buscarlos, seguir enlaces, etc. Esto te permitirá evitar distracciones y, por tanto, también reducir la carga cognitiva.
¿Y qué hay de la carga cognitiva interna?
La carga cognitiva interna, al igual que la externa, se «calcula» en función de las características individuales de cada alumno. Pero en primer lugar, por supuesto, viene determinada por la complejidad del material de aprendizaje y del nuevo tema. Y el nivel de dificultad, a su vez, depende de la base de conocimientos del alumno, es decir, de las destrezas y habilidades que ya posee.
En realidad, no es necesario reducir la carga cognitiva interna, pero sí optimizarla. Es importante encontrar un equilibrio, porque si los materiales de aprendizaje o las tareas son demasiado fáciles, el alumno pierde la motivación y, por tanto, también se reduce la eficacia del aprendizaje. Aquí van algunos consejos para coordinar de forma sencilla la carga interna:
Método 1. Ser coherente
Los temas y conceptos complejos deben estudiarse progresivamente, es decir, pasando de un nivel a otro. Por ejemplo, para empezar, hay que formarse una idea general de tal o cual objeto, pero no en su totalidad, sino sólo en sus características más llamativas y típicas. Después puedes profundizar en el estudio de características específicas (y sólo si fuera realmente necesario). No te preocupes si el primer nivel te lleva mucho tiempo, y no te precipites en empezar un estudio más detallado. La calidad del aprendizaje es mucho más importante que su rapidez.
Método 2. Aprender de los ejemplos
Sweller, el fundador de la teoría de la carga cognitiva, creía que el estudio detallado y el análisis paso a paso de problemas ya resueltos es mucho más eficaz que buscar la respuesta a las mismas preguntas por cuenta propia. Esto se debe al hecho de que calcular tú mismo crea una carga adicional en la memoria y requiere demasiado esfuerzo, por lo que memorizar resulta difícil. Por lo tanto, al principio del aprendizaje siempre debes estudiar tantos casos similares como sea posible y sólo entonces empezar a resolver el problema por tu cuenta de acuerdo con el patrón aprendido.
Método 3. Practicar soluciones parciales
Las soluciones parciales son ejemplos ya hechos, como hemos mencionado antes, pero con huecos en las variables, que tienes que rellenar tú mismo. Después de haber practicado con soluciones completamente hechas y antes de resolver algo por tu cuenta desde cero, deberías practicar con las «soluciones parciales». Se trata, pues, de un paso intermedio entre estas dos etapas.
También merece la pena utilizar el método de las soluciones parciales cuando nunca has aplicado tus conocimientos en la práctica o cuando el problema implica áreas relacionadas, en una de las cuales todavía no te sientes muy seguro.
Como puedes deducir de estos tres puntos, todo lo que tienes que hacer para optimizar tu carga de trabajo interna es abordar el aprendizaje con moderación, coherencia y estructurarlo de lo simple a lo complejo.
Técnicas para aumentar la carga de relevancia
Recordemos que la carga relevante son aquellos factores que facilitan el proceso educativo, ayudan a sistematizar la nueva información y a transferirla a la memoria a largo plazo. Por lo tanto, la carga relevante no debe reducirse, sino al contrario, ¡aumentarse! Es decir, hay que «ayudarla» mediante diversas técnicas y herramientas. He aquí algunas de ellas.
Método 1. Aprovechar los conocimientos existentes
Es importante hacer referencias a la información acumulada en la memoria a largo plazo, utilizando los esquemas cognitivos existentes y complementándolos simplemente con otros nuevos. En primer lugar, de esta forma se puede actualizar la información obsoleta y refrescar los conocimientos. Y, en segundo lugar, «enlazar» los nuevos conocimientos con los antiguos acelera el proceso de dominarlos. Por eso, por ejemplo, se aconseja inculcar nuevos hábitos vinculándolos con los ya existentes, por ejemplo, hacer ejercicios mientras se cepilla los dientes con un cepillo en la boca, puesto que cepillarse los dientes ya es un hábito matutino diario.
Técnica 2. Uso moderado de andamiaje (scaffolding)
El andamiaje es una metodología en la que el alumno no resuelve los problemas solo, sino con el apoyo de un profesor, mentor u otro experto en la materia. Sin embargo, es importante aclarar que sólo se recomienda recurrir a un profesor cuando no puedas dominar un tema o caso por ti mismo, y no en todos los casos. Si crees que ya no necesitas ayuda externa, prescinde de ella.
Práctica 3. Una vez que te sientas seguro, deja de recurrir a las pistas también
Al igual que dejas de usar la ayuda de los tutores, deja de utilizar manuales e instrucciones si crees que puedes arreglártelas sin ellos. La información adicional o las guías de actuación específicas reducen la eficacia del aprendizaje cuando se utilizan como un hábito o un ritual y no porque uno las necesite realmente.
Así pues, los principios y métodos de enseñanza varían en función del nivel de conocimientos del alumno, de su creciente experiencia en el tema aprendido y de las características de su memoria.
Cómo utilizar la teoría de la carga cognitiva si eres profesor: consejos de los expertos de Lectera
La teoría de la carga cognitiva es universal. Puede utilizarse no sólo para el autoaprendizaje, sino también como herramienta para la enseñanza de cualquier materia y disciplina. De hecho, el propio John Sweller, fundador de la teoría, la recomendó específicamente para profesores. Así pues, aquí tienes algunos consejos sobre cómo utilizar los conocimientos sobre la carga cognitiva con tus alumnos, aparte de los enumerados anteriormente, como eliminar las distracciones y fragmentar los temas.
Consejo 1. No pidas que el alumno busque una única solución correcta
A menudo, el profesor impone a los alumnos la tarea de encontrar la única solución correcta. Esto hace que se concentren en el objetivo, lo que supone una carga innecesaria para su memoria de trabajo, mientras que lo más importante en el aprendizaje no es el objetivo en sí, sino el aprendizaje y la aplicación de los conocimientos en la práctica. Por eso, John Sweller recomendaba dar a los alumnos tareas que pudieran resolverse de distintas maneras (o al menos de distintas formas). Por ejemplo, se puede pedir a los alumnos que calculen tantos valores de variables como sea posible, en lugar de limitarse a resolver una ecuación. Esto activa los conocimientos matemáticos mucho más que los problemas de solución única y, además, da margen para la inspiración y la creatividad.
Consejo 2. Ofrece diferentes formatos
Recuerda ofrecer la misma información a los alumnos en distintos formatos, es decir, a través de diferentes canales de percepción. Por ejemplo, cuando expliques el material oralmente, añade gráficos, diagramas y otras imágenes. Invita a los alumnos a realizar un experimento, analizar un caso o resolver un problema similar por su cuenta. Al mismo tiempo, no permitas la redundancia y no olvides que lo mejor es dividir los temas voluminosos y difíciles de asimilar en partes y presentarlos primero de una sola forma, para luego utilizar otros formatos. Por ejemplo, la primera parte de la clase puede dedicarse a la teoría y los conceptos básicos del tema en forma de texto, y la segunda a la práctica con diapositivas, imágenes, etc.
Consejo 3. Repasa lo aprendido
Para mejorar el aprendizaje y la consolidación de la información en la memoria a largo plazo, es importante referirse con regularidad al material que ya se ha aprendido, preferiblemente hace poco tiempo. Haz referencia a los conocimientos que ya tienen los alumnos para que puedan utilizarlos para resolver problemas posteriores, actualizando así al mismo tiempo la información que ya tienen almacenada en la memoria.
Consejo 4. Ayuda cuando sea necesario
A la hora de resolver problemas en la práctica, es importante que el profesor actúe como mentor y ayudante, es decir, que no haga todo el trabajo por el alumno ni se mantenga al margen (porque en ambos casos la carga cognitiva aumentará considerablemente), sino que le ayude a crear un plan de acción, un algoritmo de solución o una estrategia para completar la tarea. En este caso, optimizarás su carga de trabajo relevante y, además, le ayudarás a recordar el procedimiento para resolver otros casos por su cuenta.
Reduce gradualmente al mínimo las pistas como se ha mencionado anteriormente. Tu ayuda es necesaria ante todo para los principiantes. Cuanto más experimentado sea el alumno, más libertad hay que darle. Con el tiempo, también hay que eliminar el repaso de material para no aumentar la carga externa.
Consejo 5. Reduce la cantidad de información transitoria
Se trata de herramientas y métodos de presentación de la información a los que los alumnos no pueden acceder posteriormente por sí mismos. Por ejemplo, un texto proporciona información permanente porque siempre está a mano, pero un video proyectado en una clase no. Cuanta menos información entre y salga de la clase, mejor. Hay que dar preferencia a formatos más accesibles y «estables», que no desaparezcan al cabo de un tiempo.
Consejo 6. Reduce el efecto de la atención dividida
Este efecto se produce cuando un alumno necesita utilizar varias fuentes de información al mismo tiempo. Esto aumenta la carga de la memoria de trabajo y provoca un fenómeno en el que el alumno tiene que ir y venir constantemente, lo que consume recursos adicionales. Por este motivo, se aconseja a los profesores que integren todos los datos importantes para el estudio de un tema o un aspecto del mismo en un único campo. Por ejemplo, un gráfico, un diagrama o cualquier otro elemento de este tipo debe ir acompañado de las explicaciones oportunas. Si el tema hace referencia a algo, hay que recordar inmediatamente a qué se refiere. Es decir, todo lo que hables y expliques debe estar al alcance de la mano, no «en la página 459 de ese libro de texto de la izquierda».
Intenta poner en práctica la teoría de la carga cognitiva y te darás cuenta de que el aprendizaje no sólo es más fácil y rápido, ¡sino que empiezas a disfrutarlo! Vigila la cantidad de información con la que trabajas y tómate descansos cuando sientas que es demasiado. No olvides seguir los consejos de los expertos de Lectera y potencia tu memoria. ¡Reduciendo la carga externa, optimizando la carga interna y aumentando la carga relevante, aprenderás a procesar y recordar datos más rápidamente, a trabajar con grandes cantidades de información y a no cansarte nunca!