En el estudio participaron más de 700 estudiantes de universidades y centros de enseñanza superior de Estados Unidos y Canadá. Los participantes vieron una clase de 20 minutos dividida en segmentos y luego respondieron a preguntas o revisaron diapositivas. La evaluación final mostró que quienes realizaron las mini-pruebas obtuvieron resultados entre un 7 y un 8 % mejores en promedio.
De forma llamativa, la presencia de distracciones (memes o videos de TikTok sin sonido) tuvo poco efecto cuando las clases incluían pruebas. En los que solo revisaban diapositivas, TikTok incluso aumentó la concentración.
Además, con las pruebas casi desapareció la brecha de rendimiento entre estudiantes de diferentes orígenes raciales y étnicos: sin pruebas, la diferencia académica entre estudiantes negros y los de origen asiático, europeo o latinoamericano llegaba hasta el 17 %; con pruebas, se redujo al 3 %. Según los investigadores, las preguntas breves ayudan a mantener la atención y a implicarse más en el proceso, especialmente a quienes tienen más dificultad para seguir las clases en línea.